Amor de primavera

Fue un amor que duró poco, como tantos otros amores de primavera.

Todo comenzó como una publicidad de TV. Mientras destapaba una botella de Coca-Cola la vi y me quede helado. Mudo. Inmóvil.

Esa tapita era distinta. Donde nunca decía nada, tenía impreso “Ganaste una bicicleta” en letras blancas.

Solo el hecho de pensar que podría haberla tirado sin darme cuenta, me demuestra lo tanto que está el amor ligado a las casualidades, o mejor dicho al destino si queremos ser un poco más románticos.

El paseo familiar del Lunes fue ir a buscarla a una distribuidora (para mi era la fábrica de Coca Cola) en Ciudadela.

Apenas estacionamos, en mi apuro, le pregunté a un camionero que con remera de CocaCola estaba fumando antes de salir de reparto. Pero obviamente no tenia idea de lo que yo le estaba hablando. Eran tiempos sin celular, ni internet, ni google por lo que la única forma de conseguir más información era hablando con gente.

Después de un rato esperando en el auto, mi viejo salió con la bici en sus manos. Mi bici. Era hermosa.

Manubrio rojo, cuadro blanco, asiento negro y tazas (para los lectores más jóvenes, las tazas eran unos plásticos inútiles que tapaban las ruedas sin ninguna funcionalidad adicional) con el logo de Coca-Cola

Esa primavera fue nuestra primavera. Estábamos juntos todo el día, de acá para allá, y no había nada que pueda separarnos. Como tantos otros amores de primavera.

Una tarde, cuando ya el verano se estaba yendo y oscurecía más temprano, mientras pedaleaba por Junín, casi llegando a Primera Junta, un golpe inesperado me tiró al suelo.

Después de unos segundos, esos que nos toma entender que pasó o dónde estamos, vi desde el piso como alguien me la robaba.

Esas dos cuadras a casa las corrí más rápido que nunca y aunque mi viejo salió en el Súper Europa blanco a buscarla, nunca más la vi.

Sentado en el cordón de la vereda esa tarde llore. Como cuando te rompen el corazón, o como cuando te dan una trompada en la cara o ambas.

Cada vez que veo una bici parecida, no puedo evitar acercarme para chequear si tiene algunas de mis calcomanías de Gi-Joe.

Pasaron los años pero sigo buscándola. Me niego a que la juventud, los amores de primavera y mi bici de Coca Cola sean cosas que pasen solo una vez en la vida.

Taller de escritura. “Objetos & tesoros”

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