Otra Navidad Juntos.

** Basado en hechos reales **

Sos una pijotera de mierda” murmuró Mabel mientras contaba las anchoas del vitel toné con el dedito, como cuando el sodero cuenta los sifones vacios del cajón. Sus palabras suaves pero venenosas, cruzaron la mesa navideña como grito de guerra de William Wallace en Corazon valiente.

Este año la tabla con caballetes del garage estaba un poco despoblada por algunas bajas. Dos primas aprovecharon el revuelo por Coronavirus y convirtieron sus vacaciones por España en residencia utópica floja de papeles. Los tíos de Casanova siempre inteligentes con su primaria completa, se escudaron en la distancia social obligatoria para evitarse un mal momento recurrentes. Los turrones importados y las achuras de la parrilla ya habían avisado que no los esperen en un año devaluado.

El misil teledirigido de Mabel tenia destino en Susana. Esa a quien siempre prefirió llamar como “La mujer de su hermano” en lugar de su cuñada.

En la otra esquina del cuadrilátero, la sonrisa leve que se dibujo en el rostro de Susana dejo en claro que la escasez de anchoas no había sido un acto arbitrario, ni descuidado, ni víctima de unas fiestas que llegaron de repente después de un Marzo que duró nueve meses. Susana había puesto cada una de esas anchoas con pinza de depilar para que sean el detonador perfecto de su esperada venganza.

Empujando la banqueta con su culo dos plazas, Susana salió disparada. El primer golpe de Mabel la liberaba de la culpa (que poco le importaba realmente) de ser recordada como la que terminaba de cagar un año que ya era una cagada. Y con la tranquilidad de tener cartas ganadoras respondió: “Ahhh bueno!! No sabes cocinar un huevo duro y encima que no trajiste nada tenes el tupe de criticar mi Vitel Tone? Vos y toda tu familia son unos muertos de hambre que seguirían viviendo abajo de un puente si no fuese por mi hermano, cariño!“. Ese cariño tenia de todo menos cariño.

Mientras sus respectivos esposos seguían charlando sobre semifinales de Copa Libertadores, ellas se trenzaban como chinchulines. Todos miraban los movimientos de ambas como jurados del bailando hasta que la coreografía terminaría con Susana agarrando de los pelos a Mabel y metiéndole la cabeza dentro de la olla de clericó (Receta de clericó: 3 litros de Vino Blanco. 2 limones. 5 Naranjas. 8 Duraznos. 2 bananas. 15 frutillas y 3 racimos de uvas + Hielo + Azúcar)

Cuando la violencia de dos puso en riesgo la canilla libre de todos, el garage se convirtió en un campo de batalla. Empujones y manotazos de ambas ramas del árbol genealógico terminaron por empujar los caballetes y toda la mesa terminó en el piso.

El ruido de gritos, botellas y platos estallados contra el piso despertó al tío Ñato que dormía desde las cinco ya borracho en una reposera en medio de la vereda. Quién medio desconcertado por la sobredosis temprana de clericó o pensando que ya eran las doce, sacó el 38 que lleva siempre tatuado en cintura y empezó a los tiros al aire.

La noche terminaría sin regalos pero por suerte otra vez todos juntos, con foto familiar en blanco/negro cortesía de la comisaría de Tapiales.

(Atención para año nuevo: El vitel toné siempre con muchas anchoas)

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