La Hora de la verdad

Absolutamente todos los seres que habitamos este planeta, y pido perdón por desconocer otros, nos regimos bajo el cruel mandato de tener en nuestro día solo un puñado de 24 horas para vivir.

Si bien contamos con finitas 24 horas, hay (o debería haber al menos) 7Billones de horas de la verdad por día. La “hora de la verdad” es un concepto que llego a mi vida por una de las personas que mas me ha marcado, mi viejo. No se si esta definición es 100% de su autoría, pero al no conocer otra fuente y querer evadir posibles conflictos de propiedad intelectual, al menos yo y hoy, la voy a atribuir la frase a mi viejo.

Para que quede claro, la “hora de la verdad” según el Quique, es el momento en que uno se la juega. Para ejemplificar este concepto un poco abstracto, la Hora de la verdad de Messi es cuando pone la pelota en el punto del penal y decide picarla para marcar su gol numero 700, la hora de la verdad de mi hijo Felipe es cuando juega con sus amigos Fortnite “por los puntos” o la hora de la verdad de Max, mi perro, es cuando lo saco a pasear ya que hacer sus necesidades adentro ya no es una opción.

Creo y espero que haya al menos 7Billones de horas de la verdad cada dia, porque si uno no tiene al menos en su día un momento donde se la juegue, definitivamente debe preguntarse que tipo de vida esta viviendo.

Mi hora de la verdad es esta, para ser mas preciso las 11:37 mientas escribo este texto. Mi hora de la verdad es cuando mi mundo para, cuando todos duermen, cuando la casa esta silenciosa y solo se escucha como ruido de fondo el motor del aire acondicionado.

Mi hora de la verdad es cuando yo soy yo mismo. Mi hora de la verdad es cuando paro, cuando reflexiono, cuando me agarran las ganas de hacer cosas, cuando hago ejercicio, cuando leo o cuando escribo.

Ese momento, mi momento, es cuando conecto. Cuando las cosas flujen, cuando mi perro Max me mira desde su cucha como preguntándome cuando me voy a dormir. Esta hora de la verdad es cuando el tiempo vuela, cuando no hay movimientos en la casa, cuando se escucha afuera algún sonido de pájaro o sapo o vaya a saber que.

Esta es mi hora de la verdad, que posiblemente sea diferente a la suya, porque sino se llamaría SU hora de la verdad. Y posiblemente usted quisiera que muchas cosas en su hora fuesen diferentes.

En esta hora de la verdad, los minutos pasan mientras se escucha el ruido de la pava eléctrica, que no sabe si será agua para mate o si será te. En esta hora de la verdad hay muchas preguntas y pocas respuestas.

En esta hora de la verdad hay olores a pan recién hecho, que aunque me tiente me abstengo de probar para no desperdiciar los otros 30 minutos que estuve transpirando para bajar de peso.

En esta hora de la verdad hay sonidos que irrumpen la tranquilidad, como Max -mi perro- que sueña y hace ruidos como si la estuviese pasando muy bien, o Matias (mi hijo mas grande) va al baño o abre la puerta de su cuarto ya que es el único que tiene permiso de continuar despierto.

En esta hora de la verdad hay colores también. Hay blancos, marrones, grises y negros. Definitivamente se ven mas apagados que durante el día, transformados un poco por el sol que en estas latitudes siempre pega duro y constante.

En esta hora de la verdad hay mensajes de whatsapp de lugares lejanos. Porque para mis amigos de buenos Aires es tarde, a no ser que alguno ande desvelado. Por lo que es mas común que el celular vibre por Migue que esta en Hong Kong o por algunos de mis colegas de trabajo en el viejo continente.

En esta hora de la verdad hay curiosidad e intriga, que dejo que me lleve de un lado a otro para al otro sin la presión de emails o reuniones por zoom.

En esta hora de la verdad hay bebidas, generalmente mate o te, este ultimo prevalece con la combinación de limón + jengibre. Dada la cuarentena algunas veces hay cerveza o vino para acompañar alguna partida de Counter Strike con los muchachos, con los que encontramos de esta manera una buena excusa para juntarnos y charlar un poco con algunos tiros mediante (donde siempre termino último)

En esta hora también hay sonidos de afuera, como regadores que se prenden y repetidamente, con una precisión suiza, le dan al ficus o la ventana. Hay vientos que mueven las palmeras anunciando un posible chaparrón. Hay de vez en cuando algún fuerte y seco golpe, que primero asustaba y ahora es costumbre, causado por algún coco que cae y golpea contra el suelo.

Esta hora de la verdad no es perfecta ni mucho menos, no hay horas color de rosa! En esta hora hay cansancio de días largos guardados en casa para que nadie se contagie un virus. Hay algún que otro mosquito que hace apariciones esporádicas y nunca puedo atrapar (aunque siempre me dejan algún recuerdo en las piernas). Hay alguna tos de mis niños que rompe el silencio por la que me paro, camino hasta su puerta y me quedo ahí quieto (sin entrar) para ver si continua. Y hay horas de sueño perdidas que son irrecuperables porque mañana a la 8:00, puntual, de lunes a domingo el mundo vuelve a girar.

Mientras escribo esto, mi hora de la verdad termino. El fruto de mis 60 minutos fue jugármela en este texto que necesitaba tener al menos mil palabras (en total 1041), para la primera consigna de este lindo y prometedor taller de escritura creativa que comienzo con mi amiga Laura de el @ladocreativo.club -To Follow-

Si leyó hasta acá, solo me queda agradecerle por la paciencia y preguntarle a usted por “SU hora de la verdad”. ¿Tuvo alguna hoy? Si la respuesta es no, lo invito a que piense en esto y mañana se agende una hora de la verdad en su calendario.

Es tiempo de jugársela al menos una vez, una hora cada día.

Buenas noches. Chau.

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